super ace Jili Prismas

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Este libro emerge, como en viejos relatos, de una palabra, “archivería”, cuyo sufijo, tan enigmático como polisémico, asume en este caso la traducción de un oficio ejercido de modo conjunto por un grupo de investigadores, nucleados en torno a un proyecto que registra varios años sin cesar de renovarse, tanto en sus oficiantes como en sus objetivos.

Y aunque la archivería aparezca como reapropiación de un término que de tan encapsulado suena a neologismo, resume una operación dialéctica que aproxima antiguo y nuevo, pulsión y razón, expansión y concentración y, sobre todo, cierta tensión artesanal, casi artística, en la práctica y en la búsqueda teórica consecuente. Por esa identificación conceptual que la breve descripción de los trabajos espera mostrar, hicimos nuestra esa palabra acuñada por un amigo querido que sigue viviendo en ella.

Urgida por la afirmación de que la inquietud que produce la palabra “es para nosotros una oportunidad de dar consistencia a la lengua” que se construye al interior de los equipos de trabajo, me pregunto: ¿de qué lengua hablamos?, ¿con qué matices y variaciones la hablamos?, ¿con qué sismógrafo registrar sus movimientos en diferentes lenguajes? Y aunque por obra del azar mi pregunta pueda remitir a un libro editado hace poco en torno a un tema semejante, lo transitamos de manera diferenciada ya que en nuestro grupo de trabajo la lengua del archivo circula como diálogo entre lenguajes.

Sospecho que primordialmente lo que el grupo viene definiendo como tarea fue comprender la lengua memorizante del archivo, hecha de temporalidades con distinto espesor heterotópico, pero con la misma intención selectiva de guardar como documento la huella de una presencia humana en fuga: una letra, una imagen, un papel, una obra o un momento de la experiencia o de la acción. Y de esa comprensión primera fue naciendo una traducción interpretativa en trabajos orientados en direcciones variadas que siguieron las pautas del interés específico de uno o de varios integrantes, casi siempre movilizados por las políticas y usos del archivo. Trabajos que exploran la potencialidad arcóntica de diferentes materialidades discursivas modeladas en ciertos corpus representativos y vinculadas al cuerpo social, sin perder nunca de vista el eje de la investigación proyectada acerca de la multiplicidad de formas y tensiones que, especialmente en la actualidad, adquiere el conocimiento producido y vehiculizado mediante los archivos.

Pampa Arán

Introducción

Promediando julio de 2020, cualquier búsqueda de poner en valor las contribuciones de las humanidades y las ciencias sociales al estudio de la salud, la enfermedad y las prácticas curativas se halla atravesada por la urgencia y el miedo que acompaña el desarrollo de la pandemia de coronavirus. De hecho, la crisis actual viene requiriendo cada vez con mayor premura de abordajes que contribuyan a generar conocimientos sobre variadas temáticas clave, como el rol del Estado durante la pandemia y la pospandemia, la agudización de las desigualdades sociales en este escenario o sobre prácticas de cuidado y relaciones de género. Claro que, aunque nuestro campo de estudio cobre especial visibilidad y relevancia en los tiempos que corren, sus aportes no se agotan en la coyuntura actual, remitiendo a procesos de larga duración, generando una multiplicidad de contribuciones en el análisis crítico de las dinámicas de salud y la enfermedad, mirando tanto las sociedades del pasado como la realidad contemporánea.

Este libro retoma esta diversidad temática y de enfoques para plantear que esta compleja agenda aborda las enfermedades y “lo médico” como fenómenos socialmente construidos que trascienden los límites biológicos. Según mostramos, desde allí enhebramos un conjunto de investigaciones y propuestas de indagación que van desde el estudio del pasado de las enfermedades endémicas, epidémicas y crónicas, que se desarrollaron entre el siglo xix y mediados del xx, hasta el abordaje de las desigualdades sociales en salud-enfermedad-atención desde diversos enfoques teóricos y metodológicos. A partir de reconocer esta matriz común, presentamos una compilación que puede leerse como una iniciativa colectiva que ha interpelado a un conjunto de docentes universitarios e investigadores, reunidos desde hace algunos años en el marco del Programa “Salud, enfermedad y prácticas de curar” del Centro de Investigaciones y Estudios sobre Cultura y Sociedad. Desde ese marco institucional, la organización y concreción del VIII Taller de Historia Social de la Salud y la Enfermedad en Argentina y América Latina, durante octubre de 2018, nos alertó sobre la necesidad de organizar nuestra producción a los fines de sistematizar el trabajo desarrollado, dando a conocer las temáticas y dinámicas que vienen marcando la expansión y creciente renovación teórico metodológica del campo. En efecto, hemos pensado esta compilación como una posibilidad de brindar algún tipo de orientación a quienes por una u otra razón pudieran estar interpelados por los estudios sociales de la salud y la enfermedad, especialmente en lo que refiere a la interpretación de la realidad pasada y presente de Argentina en general y de Córdoba en particular. Para ello, hemos buscado reconstruir algunas aristas presentes en los procesos de investigación que han marcado y aún siguen marcando nuestras carreras. No obstante, el lector/a no debería esperar ni un compendio de consejos ni una serie de reflexiones prácticas pensadas para “todo terreno”. En cambio, cada uno de los trabajos aquí presentados, recuperó experiencias personales, cada una de ellas proyectadas tanto como un constructo estratégico para dar a conocer problemas y alternativas que enfrentamos en variadas instancias de nuestras investigaciones como para compartir itinerarios que revelan asuntos tan subjetivos como las motivaciones, hasta elementos más mensurables, ligados a herramientas teórico metodológicas o estados de la cuestión en constante renovación.

El libro está divido en 13 capítulos organizados por áreas disciplinares, que recorren distintos dominios teórico metodológicos. La primera sección se introduce en los aportes de la Historia con el trabajo “Epidemia, estadística, periódicos y documentos. Estudiar una enfermedad olvidada: la gripe española de 1918-1919”. Adrián Carbonetti tensiona el contexto de la pandemia actual para describir la prolífera temática de investigación que él ha desarrollado durante toda una década alrededor de la “gripe española” en la Argentina, entre 1918 y 1919. Este texto, ágil y de fácil lectura, pone en perspectiva insumos teóricos y metodológicos clave en el estudio de esa “pandemia olvidada”, describiendo un recorrido que va desde su abordaje de las estadísticas y los periódicos hasta problematizaciones que interrogan las condiciones de vida de la población, el comportamiento de la gripe en cada una de las provincias argentinas y las formas y estrategias con las que los actores y las políticas estatales reaccionaron.

Como lo venimos planteando, desde hace unos años los enfoques teóricos y metodológicos de nuestro campo se hallan en renovación y por supuesto la agenda historiográfica no constituye una excepción en ese sentido. De hecho, en el segundo capítulo, “Una historia en imágenes: de objetos de estudio, andamiajes teóricos y metodologías”, María Dolores Rivero parte de situarse en ese horizonte para emprender una puesta en perspectiva de lo que ella misma llama su “cocina de la Historia”. Pensando en estos términos, la autora ofrece un recorrido por sus primeros pasos en la investigación, compartiendo cómo se acercó al campo de la historia de la salud y de la ciencia a partir de un caso de estudio concreto, poniendo en consideración sus elecciones y estrategias para la construcción de su objeto de indagación. Sin duda, su narración de algunas experiencias autobiográficas, que conectan y a la vez distinguen su trabajo final de Licenciatura y su tesis de Doctorado en Historia, interpelan de una manera particular, puesto que sus aportes en el estudio de las publicidades de medicamentos e insumos médicos fue una empresa prácticamente sin antecedentes en la historiografía local especializada. Además, aunque su apuesta remite a la exploración de variables fundamentales del oficio, también deja a la vista una problemática aun por profundizar en relación con las etapas y las complejidades que su trabajo identificó y que ahora se cuecen por el lado del estudio de las ofertas y prácticas del curar en los márgenes y fronteras de la biomedicina de fines del siglo xix y primera mitad del xx.

Luego, en el capítulo 3, Julieta Lucero Neirotti propone un primer acercamiento entre los lindes de la historiografía y los estudios de género a partir del texto “Lo mental como objeto de estudio: mis anudamientos desde el psicoanálisis, la historia y el género”. Psicóloga de profesión y actualmente doctoranda en Ciencias de la Salud, su trabajo explora sus movimientos desde unos cuestionamientos nacidos del psicoanálisis a su posterior avance hacia las ciencias sociales. De manera particular, ella reflexiona sobre ciertos avatares que vienen definiendo su investigación doctoral aún en curso. Su punto fuerte se halla cuando comienza a describir su experiencia –la primera en su trayectoria personal– en la selección y análisis de fuentes históricas primarias. En efecto, este proceso le permitió acercarse al mundo de los trastornos mentales feminizados incorporando interrogantes soslayados hasta el momento. Asimismo, estas operaciones fueron acompañadas por nuevas lecturas y perspectivas teóricas desde donde comenzar a reenfocar el estudio de la psiquiatría cordobesa entre fines del siglo xix y comienzos de xx.

Por su parte, los capítulos 4 y 5 desarrollan una original articulación entre pasado y presente favoreciendo un encuentro entre la Historia y la Sociología para rastrear lógicas de larga duración en la lectura de las prácticas de atención y también en los itinerarios terapéuticos. En el primer caso, Laura Natalia Vanadia, con su trabajo titulado “Las escenas de curación en prácticas psi: trayectorias personales e itinerarios de atención en salud mental”, pone bajo análisis distintos retratos de escenas de curación, puntualizando que estas elaboraciones, características del período fundacional de la psiquiatría, si bien tienen un valor heurístico atado a aquella etapa inaugural, sus lógicas perduran hasta el presente representando imaginarios de medicalización de la locura y situaciones de asistencia terapéutica. En ese sentido, aborda dicho universo procurando analizar ciertos elementos del fondo de las escenas de curación para interpretar desde allí diferentes elementos que aparecerían involucrados en los recorridos subjetivos de los profesionales psi y los pacientes, ambos actores protagónicos en esas producciones: para el primer caso, se interroga alrededor de aspectos inherentes a la filiación y el rol profesional; en cuanto a los pacientes, indaga cómo las condiciones de su mundo de vida participarían en sus trayectorias de salud. Así, la particularidad de su envite analítico reside en proponer un recorrido por los principales resultados de su propia trayectoria en investigación y sus propias experiencias como especialista en el campo profesional de la atención de las patologías mentales.

En el segundo caso, “Experiencias subjetivas y construcción de un objeto de estudio: itinerarios terapéuticos y representaciones sociales sobre el cáncer”, Francisco Fantini retoma algunos renglones centrales de su tesis de Maestría en Sociología, ingresando en el análisis de los itinerarios y trayectorias de atención de pacientes oncológicos para abordar la utilización de una pluralidad de formas de alivio de sus malestares. Resulta sumamente interesante cómo pone en perspectiva estos procesos, rastreando algunas dinámicas históricas asociadas con los debates médicos en torno a los diagnósticos y terapéuticas sobre el cáncer o la creación de instituciones para investigar y combatir la dolencia. En esta línea, profundiza algunas lecturas sobre ciertos avatares en la medicalización que modelan creencias y prácticas saturando de significados el mundo de la enfermedad y la salud, fenómenos con intensidades variables a lo largo del tiempo y por supuesto con una penetración despareja en la trama social urbana. Uno de los aportes más interesantes de este trabajo se vincula con ofrecernos la posibilidad de asociar los ritmos y rasgos del proceso de medicalización con las distintas representaciones sociales que construyen los pacientes oncológicos de la ciudad de Córdoba respecto del cáncer y sus modos de atención como parte de una adopción crítica del modelo biomédico dominante.
En el capítulo 6, “Deshilando entre Género e Historia: experiencias personales desde la Historia Social de la salud y la enfermedad, Córdoba, Argentina”, María Laura Rodríguez pone su atención en una suerte de microhistoria dirigida a recorrer los encuentros y desencuentros entre la Historia y el género. En líneas generales su contribución se divide en dos grandes bloques. Por un lado, retoma los años de su formación de grado interrogando el proceso de inclusión de las perspectivas teóricas feministas en la Escuela de Historia de la Universidad Nacional de Córdoba desde los años 1960 hasta la actualidad; para ello recupera documentación académica pertinente, cuyo análisis completa con entrevistas a actores clave. Por otro, realiza un recorrido a través de su trayectoria y mostrando cómo el género devino un elemento constitutivo para abordar la historia de las profesiones en salud, la medicalización y la ciencia médica.

A decir verdad, en distintos lugares de nuestro libro es posible encontrar insumos para reflexionar sobre la imperiosa necesidad de emprender un trabajo personal y académico que habilite una subjetividad capaz de oponerse a las jerarquías de género. No obstante, serán los capítulos 7, 8 y 9 los que acrediten con más solidez este tipo de aportes, enfatizando que los estudios de género y salud han permitido el desarrollo de todo un movimiento de fortalecimiento de los derechos de la mujer y de enfermos, contribuyendo a interrogar las desigualdades en la relación médico/a paciente, en cuanto a los desarrollo de los saberes y tecnologías médicas o los esquivos derechos reproductivos.

En esa sección se cuentan los trabajos de Lorena Saletti-Cuesta, “Lo académico es también personal: recorridos en el estudio de las desigualdades de género y salud”, donde analiza su recorrido profesional y académico en el campo de los estudios feministas y de la salud pública. A través de su devenir biográfico, ella posiciona a la ciencia como una práctica social, situada donde converge lo personal (y político) y lo social. En su escrito, también remarca la importancia de reconocer los ejes de la desigualdad social en la construcción del conocimiento científico y en su propio rol como investigadora, y posiciona al feminismo como una práctica clave para poner de manifiesto y transformar las distintas prácticas de poder que la profesión conlleva.

En segundo lugar, en “Recorridos de una tesis feminista sobre reproducción asistida”, María Cecilia Johnson aborda el proceso subjetivo que implicó el diseño metodológico del desarrollo de su tesis doctoral en estudios de género sobre experiencias de mujeres usuarias de técnicas de reproducción humana asistida. Su escrito recorre las motivaciones académicas que la llevaron a elegir su tema y a situarse dentro de determinadas teorías y anclajes metodológicos. Con ello, busca dejar explicitada su propia historia personal como un elemento subjetivo que, como ella señala, muchas veces la propia lógica académica busca silenciar frente a lo no positivamente objetivo.

A continuación, en “(Auto) reflexiones en torno a la construcción de una agenda de investigación en salud y género”, Lila Aizenberg analiza las articulaciones que formaron parte de sus indagaciones en el campo de la salud y del género. Explica cómo el devenir de la elección de sus temas de investigación, asociados a la interculturalidad y la salud migratoria, surgen de procesos donde convergen la propia biografía, la sensibilidad social y los caminos más formales e institucionales de la academia, en donde manifiesta la importancia de colocar la pasión como un eje indiscutido del quehacer científico.

Finalmente, la tercera sección del libro reúne cuatro capítulos –del 10 al 13– sobre trayectorias de investigaciones epidemiológicas en las que se articulan diversos desafíos teórico-metodológicos en las distintas etapas de los recorridos académicos, en clave autobiográfica. En la descripción de las experiencias que vertebran este eje se recorren aspectos de la salud en la niñez, la adolescencia y la adultez, enfatizando la importancia de la perspectiva del ciclo vital y de la epidemiología social para mostrar las persistentes desigualdades sociales en los procesos de salud, enfermedad y atención. Aun en la heterogeneidad que albergan estos trayectos, es posible identificar denominadores comunes subyacentes, entre los que se destacan la consideración de distintas perspectivas y niveles de análisis, así como las miradas interdisciplinarias. A lo largo de estos capítulos, se reconoce tanto la importancia y los desafíos de la integración como la subjetividad implícita de las investigadoras con aquello que se estudia.

Silvina Berra, en “Miradas y desafíos de la investigación epidemiológica en salud en la niñez y la adolescencia”, nos presenta experiencias y reflexiones basadas en su trayectoria académica y personal en el estudio de la salud de las infancias y adolescencias. Destaca los desafíos metodológicos durante su recorrido, revelando la complejidad imbricada en el proceso de investigación que desarrolla. Comparte, además, conceptos e instrumentos intercalando en su descripción los valiosos resultados ya logrados e interrogantes actuales. A lo largo de su relato, revela la importancia de trascender las miradas adultocéntricas y propender a generar los canales de participación necesarios para escuchar la voz de niños, niñas y adolescentes. Asimismo, resalta la necesidad de reunir esfuerzos para la traslación de los resultados a la acción, puente imprescindible para que la ciencia contribuya efectivamente a mejorar la calidad de vida de la población.

En consonancia con esta línea de estudio, Emilse Degoy nos presenta “Salud y desempeño académico: tramas en el estudio de su relación”, en el cual va hilando experiencias trascendentales de su vida personal con su recorrido académico con el fin de poner de relieve cómo los procesos académicos y personales están profundamente entramados. Nos comparteciertas elecciones teórico-metodológicas realizadas en el transcurso de su carrera doctoral, que la llevaron a comprender cómo la salud, en tanto recurso vital, influencia el desarrollo de funciones, aspiraciones y el desempeño escolar. Devela en este recorrido algunos puntos de confluencia entre vicisitudes teórico-metodológicas durante su investigación doctoral y acontecimientos vitales.

Luisina Rivadero, en “Devenir plurales: la comunicación en la práctica investigativa interdisciplinaria”, expone sus interrogantes a la hora de insertarse en el mundo académico y transitar en él, intercalando el relato con reflexiones y referencias a experiencias personales. Destaca, reconoce y comunica las implicancias de la Fonoaudiología en el campo de la investigación científica, disciplina en cuya génesis confluyeron varias áreas del conocimiento para derivar en un producto sui generis en constante crecimiento y consolidación. Revitaliza en este recorrido a la comunicación como la estrategia clave para forjar abordajes más plurales y holísticos.

Por último, Natalia Tumas, en “Intersecciones entre las ciencias sociales y de la salud: experiencias en la construcción de un objeto de estudio”, comparte cómo fue articulando diversos enfoques, perspectivas, disciplinas, teorías, metodologías y niveles de análisis con el fin de avanzar hacia una comprensión más integral de la problemática del cáncer de mama. De ese modo, expone cómo fue transformando su propia manera de mirar el objeto de estudio y cómo ciertas respuestas abonaron nuevos interrogantes, retroalimentando el proceso y originando también nuevos horizontes. Destaca los desafíos y potencialidades del campo de estudio situado en la yuxtaposición de las ciencias sociales y de la salud, así como la naturaleza creativa de la investigación. Reflexiona, además, sobre los procesos que permiten transformar la manera de mirar el campo de estudio y de interpelarse, los que confluyen a veces en una relación tan dialéctica como subjetiva.

En suma, a través de estos escritos buscamos compartir nuestras cocinas de investigación en el campo de la salud, la enfermedad y las prácticas de curar. Procuramos así que estas reflexiones compartidas sean de utilidad para quienes hoy están transitando distintos momentos y procesos de indagación. Sobre todo, esperamos que puedan transmitir la pasión que todos/as los/as que escribimos aquí sentimos a la hora de hacer investigación porque estamos convencidos/as de que, sin pasión, no hay conocimiento.

María Laura Rodríguez
Lila Aizenberg
Natalia Tumas
Invierno pandémico de 2020